Papeles Mojados
Isidoro Macías, el Padre Patera, visita el Colegio Mayor Belagua con motivo de su participación en el Congreso Fronteras y Derechos Humanos
Vestido con un hábito gris, una cruz blanca y luciendo una gran sonrisa. Así entra Isidoro Macías, el Padre Patera, a la sala de estar del Colegio Mayor Belagua Fase 2. Su acento andaluz le otorga gracia, cercanía e incluso desparpajo. Se encuentra en la Universidad de Navarra porque ha sido invitado al Congreso Fronteras y Derechos Humanos que ha organizado la Facultad de Derecho.
Asombrado por tanta expectación, busca su asiento y, de forma inmediata, sonríe. Y es que… sonríe… sonríe siempre. Con una personalidad arrolladora y un carisma especial comienza a responder a las primeras preguntas. Habla de todo, sin prejuicios y de forma clara. Habla de los jóvenes, del problema de la drogadicción y de lo difícil que es negar una ayuda a una persona necesitada. Amante de Chambao, el Padre Patera se refiere a la canción "Papeles mojados" como una forma de poner banda sonora al sufrimiento. Pero a su vez solución. Porque, según el fraile, estas canciones conciencian y sitúan a la juventud en una realidad que a veces parece no existir. "Todo problema tiene solución", afirma.
De forma tranquila y pausada comparte su día a día con los universitarios presentes. Su café matutino, sus momentos de oración o su labor en la Casa Familiar Virgen de la Palma (Algeciras) son su rutina. En la Casa acoge a parados sin recursos, a inmigrantes irregulares y, especialmente, a madres subsaharianas que han cruzado el estrecho en busca de trabajo. Por eso, el Padre Patera ha sido detenido en varias ocasiones por la policía y la Guardia Civil.
También habla de las dificultades económicas que ha tenido su orden para poder ayudar a tanto necesitado. Y de lo duro que es presenciar cada día dramas humanos. El fraile encandila, engancha con sus palabras.
De repente, de forma espontánea, Isidoro Macías responde a la incógnita. A la pregunta que todo el mundo se hace. El por qué le llaman Padre Patera. La respuesta tiene que ver con un periodista de RNE, que le puso el nombre por su dedicación entregada a los inmigrantes.
El fraile cuenta entusiasmado sus labores humanitarias y la necesidad que tiene el ser humano de entregarse a los demás. "Los pájaros del cielo, ni siembran ni cosechan", afirma. Y aclara que no hay que esperar respuesta de los actos buenos. "No es algo recíproco. Uno ayuda porque quiere, porque ama al prójimo y no tiene que esperar nada a cambio".
El Padre Patera es todo un experto hablando con los medios de comunicación. Ha colaborado en diferentes programas de televisión de ámbito nacional, como La Mañana de La 1, Espejo público y El programa de Ana Rosa. Allí cuenta los proyectos y objetivos que su orden tiene en mente. Sus palabras transmiten siempre esperanza, calma y caridad. Transmite una sensación positiva. Como dirían algunos, buenas vibraciones.