Alicia Pinto Flores
Contraste y cultura
Proyecto Fin de Carrera Máster Universitario de Arquitectura
Universidad de Navarra
Tutor: Carlos Brage Tuñón
El proyecto comienza desde el lugar, analizamos nuestro solar en el barrio de la Guindalera en Madrid y vemos como el tiempo ha ido generando una topografía particular. Presenta una meseta elevada. Estas pendientes desde la calle, suponen un límite dentro de la trama urbana, una barrera hacia el interior de la parcela y a su vez genera una superficie elevada que controla el entorno, el proyecto comienza con el objetivo de eliminar este límite.
De esta manera, se plantea el acceso al centro cultural desde el nivel de calle, excavando así las diferentes estancias de la biblioteca talladas en el terreno existente. Este recorte se generará con una lógica funcional, adecuando sus formas a los programas alojados en él, además, las estancias se concatenan formando un recorrido continuo.
Las figuras rígidas geométricas una vez unidas generan una planta fluida, fruto de la funcionalidad. Desde los tres accesos principales se conectan tres zonas diferentes del barrio y nos adentramos a los tres principales programas: un auditorio dispuesto en graderío, una sala de exposiciones con recorrido y una biblioteca con: área infantil, zona de investigación, así como diferentes salas de estudio, tanto colectivas como individuales.
A partir de este momento empezamos a introducir la materialidad. Se elige la piedra como representación de la masividad de la excavación y se propone la reutilización de las piedras del lugar para la construcción de gaviones de contención del terreno. Esto muros escalonados soportan el empuje de la tierra, sin embargo, será necesario un nuevo elemento para asegurar la estanqueidad de los espacios interiores.
Este nuevo elemento se sustenta con una estructura diferente. Buscando el contraste con la masividad de la tierra y la piedra, elegimos una estructura metálica ligera. La estructura se compone de pilares en el perímetro y forjados de chapa, apoyados en vigas y dos familias de cerchas.
El siguiente paso es revestir la estructura con una piel: Para la fachada se elige un muro cortina, colocado desde el interior. De esta manera, se refuerza la idea de ligereza, permitiendo a la vez la entrada de luz y visibilidad al muro de gaviones. Por otro lado, las cubiertas serán ajardinadas para integrarse en el paisaje. El edificio se separa del muro para permitir el paso de la luz y del aire.
Con este sistema se genera un ritmo entre lo masivo y lo ligero, que se intercala con las cubiertas de diferentes alturas y otros elementos para introducir la luz.
Para completar el proyecto, volvemos a mirar al entorno pensando en los espacios abiertos que se generan y su relación con el proyecto. El parque se plantea como un espacio verde continuo, dentro del cual se introducen diferentes especies vegetales para crear zonas estanciales. Estas plazas se conectan entre sí, mediante unas pasarelas de Tramex metálicos.
El juego de alturas de las cubiertas permite la continuidad del parque y favorece una relación más interesante entre interior y exterior. La biblioteca desde fuera queda en un segundo plano, dejando protagonismo al parque al exterior. Solo percibimos algunas cubiertas sobre la meseta y unos muros de gaviones que nos guían al interior.
En definitiva, se trata de un proyecto que pretende romper con lo existente para volver a mimetizarse con el entorno, en un equilibrio entre lo masivo y lo ligero.